
Pelo negro como el azabache,
mirada verde como las esmeraldas,
mas intensa que una punzada en el corazón,
surcando la noche,
sigilosamente.
Subido en lo alto de la torre,
cual vigía nocturno,
acecha a su presa.
Cae sobre ella,
y esta se desmorona,
en un sueño eterno...
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